En el marco del Mes de la Mujer, compartimos la siguiente reflexión de nuestra socia Ariela Agosin, sobre la importancia de incorporar a las mujeres en el desarrollo de Inteligencia Artificial y la sostenibilidad.
Mientras la conversación sobre inteligencia artificial gira en torno a productividad y crecimiento y la de sostenibilidad se centra en urgencia climática, gobernanza y personas, la de género suele reducirse a brechas y representación. Sin embargo, pocas veces conectamos estos tres conceptos como parte de una misma ecuación estratégica. Y deberíamos hacerlo.
La próxima ola de innovación no será solo tecnológica. Será sistémica. Y en ese sistema, la participación femenina en el diseño, desarrollo y gobernanza de la IA será determinante para que la tecnología impulse -y no comprometa- la sostenibilidad.
Hoy la IA está redefiniendo las operaciones en todas las industrias, generando importantes beneficios. Pero la tecnología no es neutral. Los datos que la alimentan, las prioridades que la orientan y los problemas que decide resolver son determinantes en sus resultados. Allí surge la pregunta clave: ¿quién está diseñando y suministrando estos elementos claves?
Si la IA va a decidir qué optimizar, qué medir y qué priorizar, la diversidad en su desarrollo deja de ser un asunto simbólico y pasa a ser una cuestión de eficiencia y sostenibilidad. Sistemas entrenados sin perspectiva diversa, tienden a reproducir sesgos, invisibilizar impactos sociales y subestimar variables críticas.
Por lo tanto, incorporar más mujeres en manejo de datos, ingeniería, estrategia tecnológica y liderazgo, no es solo una política de equidad. Es una política de innovación inteligente, cuestión que claramente es prioritaria hoy en todo desarrollo y proyección, tanto en el ámbito privado como público. La evidencia muestra que equipos diversos gestionan mejor el riesgo, anticipan escenarios complejos y toman decisiones más robustas en contextos inciertos. Y si algo caracteriza al desafío climático y digital, es precisamente la incertidumbre, por lo que esta ecuación es absolutamente extrapolable a los conceptos que esta columna pretende tratar.
Así, el punto de convergencia entre mujer, IA y sostenibilidad está en cómo la participación de las féminas en el desarrollo y alimentación de la IA, permite que esta obtenga mejores resultados, más eficientes y sustentables, impulsando la reinvención y mejoramiento de la operación de las organizaciones. La nube, los datos y la inteligencia artificial pueden convertirse en motores de eficiencia energética, reducción de emisiones y optimización de recursos. Pero solo si están guiados por principios claros de gobernanza, responsabilidad, diversidad y visión de largo plazo.
No es deseable que la innovación del futuro sea únicamente más rápida, sino que sea también más eficiente, sustentable y consciente. Si queremos que la inteligencia artificial contribuya a un desarrollo sostenible real, necesitamos ampliar quiénes participan en su diseño y liderazgo. Necesitamos más mujeres tomando decisiones en tecnología, más mujeres definiendo prioridades de inversión y más mujeres integrando modelos de negocio digitales.
Porque el desafío ya no es solo tecnológico. Es cultural, económico y estructural. Y el liderazgo y participación femenina es parte clave de la solución.
Columna escrita por:
Ariela Agosin | Socia | aagosin@az.cl




