Los invitamos a leer la columna escrita por nuestro socio Álvaro Rosenblut, sobre las oportunidades de reactivación que presenta el proyecto de reforma al mercado de capitales.
Un mercado de capitales ágil y profundo es la herramienta más eficaz para transformar el ahorro en inversión productiva y reactivar el crecimiento.
Tras más de una década sin una modernización de fondo a nuestro sistema financiero, el ingreso legislativo del proyecto de reforma al mercado de capitales anunciado para este 7 de septiembre es una señal en la dirección correcta.
En un contexto donde la economía chilena urge recuperar dinamismo, revitalizar profundidad, liquidez y competitividad de nuestra plaza financiera no es un asunto que interese solo a la Bolsa: es una condición básica para abaratar el financiamiento de las empresas y volver a hacer accesible el crédito para las personas.
El diagnóstico en el sector es compartido. Decisiones tributarias que terminaron desincentivando la inversión, como la aplicación del impuesto a la ganancia de capital bursátil (artículo 107 de la LIR), sumadas a los costos y trabas operativas asociadas al impuesto de timbres y estampillas, le quitaron profundidad a nuestro mercado, frenaron transacciones e impulsaron la salida de capitales hacia plazas del exterior.
Corregir estas asimetrías mediante un enfoque pragmático en materia de exenciones, facilitando al mismo tiempo la entrada y operación de inversionistas no residentes, apunta a devolverle a Chile el protagonismo regional que supo consolidar.
Uno de los pilares más esperados se hace cargo de la compleja situación del sector vivienda: el paquete que combina un subsidio al ahorro para el pie con un mecanismo de recompra o liquidez para carteras de créditos hipotecarios (hasta 6.000 UF). La medida va bien orientada: busca descomprimir el costo de fondeo de los bancos y aliviar los spreads, lo que no solo abriría la puerta a que miles de familias jóvenes puedan concretar la compra de su vivienda, sino que además daría un respiro urgente al sector inmobiliario y de la construcción. Para que funcione en la práctica, eso sí, el diseño regulatorio debe asegurar que ese alivio de liquidez se traspase con rapidez a las tasas finales y preserve incentivos sanos de riesgo.
Asimismo, resulta especialmente interesante la creación de un segmento bursátil alternativo para scaleups y firmas innovadoras, como ya se ha hecho en Canadá o el Reino Unido.
Chile cuenta con un ecosistema emprendedor robusto, pero que suele toparse con un techo al buscar financiamiento intermedio. Facilitar un régimen de emisión y cotización simplificado permitirá canalizar ahorro local hacia proyectos de alto potencial, abriendo la cancha a nuevos actores.
Por cierto, tramitar una reforma de este alcance en el Congreso no será fácil y exigirá un marco de prudencia fiscal. Pero quedarse de brazos cruzados no era opción. Un mercado de capitales ágil y profundo es la herramienta más eficaz para transformar el ahorro en inversión productiva y reactivar el crecimiento.
El proyecto que conoceremos esta semana abre una ventana que no podemos desaprovechar; corresponde ahora a los legisladores y al mercado afinar los detalles técnicos con sentido de urgencia y mirada de país.
Columna escrita por:
Álvaro Rosenblut | Socio | arosenblut@az.cl



